Tener un buen producto o una gran idea no es suficiente. El mundo web es muy competitivo y sobrecargado, hace falta una chispa que lo haga brillar. Para eso es esencial tener un capitán al mando de tu imagen. De la imagen de tu producto.

Buen Diseñador

Un diseñador web tiene la importante tarea de comunicar visualmente el objetivo de un producto. Es muy probable que se confunda al Diseñador como un artista comercial y esto está muy lejos de la realidad.

Un artista plasma una idea subjetiva que desatará en un grupo de personas múltiples reacciones y resultados. En cambio, el diseñador web tiene la árdua tarea de transmitir sin interpretaciones ambiguas el mensaje que desea plantear el producto y con ello llegar de manera efectiva y exitosa a la metas planteadas por el cliente.

Si bien el diseñador utiliza el arte como herramienta para lograr sus objetivos, lo mezcla también con conocimientos tecnológicos, estadísticos y publicitarios.

Proceso Creativo

Lo primero que hace un Diseñador es transformar las ideas en imágenes. Aunque no lo parezca, es mucho más importante que el mensaje a transmitir sea claro y preciso a que el mismo sea estético.

Un Buen Diseñador sabe que el resultado debe ser eficiente por encima de ser hermoso.

Una vez que las ideas ya son imágenes, el trabajo del diseñador apenas comienza, ahora necesita reunirse con todo su equipo para conocer y cooperar en el manejo de dichas imágenes, ¿para qué se quieren utilizar? ¿dónde se quieren utilizar? ¿de qué manera se quieren utilizar?

Por último, debe estar atento a la respuesta del público, ya que no es el cliente o el diseñador los que catalogan los diseños como eficientes o no, sino los resultados que se obtienen luego de lanzar el producto y estar abierto a corregir y afinar el mensaje que se quiere transmitir.

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